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Opinión
Editorial: Los accidentados ‘naufragios’
No soluciona nada el lanzarse la pelota cuando deja de llover y el agua baja
Pasa todos los años y no es un problema exclusivo de las últimas administraciones municipales, pero sí es responsabilidad de ellas tomar medidas para evitar que vehículos y transeúntes ‘naufraguen’ durante los torrenciales aguaceros al cruzar calles llenas de baches de todos los tamaños, ya sea por obras inacabadas o por daños en el relleno asfáltico, en diversos sectores de Guayaquil.
No soluciona nada el lanzarse la pelota cuando deja de llover y el agua baja. Este problema deja pérdidas económicas para los ciudadanos, quienes deben asumir los costos de reparación de sus carros dañados, además de gastos médicos cuando alguien termina con una extremidad rota o heridas tras caer en estas ‘trampas’.
Las redes sociales han dejado en evidencia la gravedad del asunto, cuyo impacto es aún mayor cuando las lluvias son constantes e intensas, como las que ha soportado la ciudad desde el pasado fin de semana. Y este ‘jalón de orejas’ no es solo para las autoridades, pues malos ciudadanos también agravan la situación arrojando basura en las calles y taponando las alcantarillas.
Las obras son importantes para el progreso de Guayaquil, pero deben ejecutarse con responsabilidad, asegurando un mantenimiento adecuado y utilizando señalización efectiva para evitar accidentes.